Hay una voz que me habita
recorre mi camino de adentro
me he detenido
buscándola
la he dejado hablar
para saber donde me
anida
donde y que parte de mí
ocupa
me necesita
¡lo se!
¡Pobre mi voz de adentro!
sin este cuerpo
que la oculta
no existirían oídos
para escucharla.
¿Dónde vagan los locos?
¿Dónde se hacen fantasmas sus
silencios?
En las horas cavernarias
como flores
nocturnas
en un festín de estrellas
sus sombras huelen a furor
a río
que suena
a escarabajos
a cazadores de miradas perdidas
y en montañas
que brillan
pelean con los duendes
señalando las nubes.
Anna F. 2006
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